Nota: Esta página está en proceso de actualización. Los capítulos originales de mi trabajo sobre conducta humana están disponibles en conductahumana.cl en animalopersona.blogspot.com y algunos en inglés en behaviordecisions.blogspot.com Comentarios y contacto a través de X (ex twitter) @JorgeLizamaLeon
sábado, julio 27, 2019
Autodesafío: Definición de Vida.
Respecto del marco o ámbito de una definición, sobre todo si el objeto de análisis es muy complejo, como es este caso, ésta puede ser coloquial o más formal, y además puede ser más simplista o más elaborada. Si optamos por una formal y elaborada, podemos además distinguir cuánto de estricta queremos que sea. Podemos elaborarla muy estricta en el sentido de distinguir bien qué parte de nuestra definición responde a lo generalmente aceptado como razonablemente seguro, y cual parte queda en lo más o menos especulativo o teórico.
Incluso más, podemos llegar a ser tan estrictos que pretendamos separar aquello que incorpora sin restricciones el componente humano de apreciación de un fenómeno, de todo lo otro, o sea, aquello a lo que le suponemos existencia sin que haya necesariamente algún humano involucrado en su apreciación.
Un ejemplo potente de esto último podría ser la existencia del universo, incluídas las galaxias, con sus estrellas y planetas, respecto de lo cual resulta muy difícil, (porque nunca digas nunca), pensar que su existencia pudiera depender a su vez de la existencia de un humano capaz de percibirlas, pensarlas, y analizarlas. (Tema repetidamente invocado por importantes filósofos).
El párrafo precedente pretende situarnos en una posición de humildad, que me parece totalmente necesaria, si queremos tratar temas tan trascendentes como el de la vida, sus posibles orígenes, sus características, sus potencialidades, y sus intenciones (si las hubiera), el cual es un punto de especial importancia. Un signo de falta de humildad, del cual es difícil abstraerse, consiste en pretender lograr una definición total y última, así como también pretender establecer límites rígidos en cuanto a cualquier característica propuesta.
Me gustan las definiciones flexibles, sujetas a cambio (a evolución, qué palabra más sugerente), y que traten en la medida del máximo posible, de focalizarse de un modo que resulten independientes de contaminación con las emociones o cualquier otro modo de participación directa del ente que se está ocupando de elaborar la definición.
Expondré un primer intento de caracterización de vida, (en este camino hacia una definición), partiendo del hecho de que todos intuímos en forma más o menos homogénea lo que entendemos por vida, en cuanto a ciertas características básicas imprescindibles, así que lancémonos al agua con un primer y larvario intento de definición:
Vida es aquello que caracteriza a entes materiales muy complejos en cuanto a su estructura y funcionalidad, que incluye la capacidad de conducir y controlar procesos energéticos que les permiten modificar su conformación estructural, que tienen capacidad autoreplicante, mayor o menor capacidad de adaptación dinámica al medio en que existen, y cuya presencia produce efectos de distinto orden y magnitud en ese medio, donde permanecen más o menos estáticos o son capaces de desplazarse de un lugar a otro. Tienen además como característica muy relevante una altísima capacidad y necesidad de interacción, al punto de la interdependencia, directa e indirecta, de unos con otros y con el medio, cualquiera sea su nivel de elaboración o complejidad.
De estos entes materiales hasta el momento sólo conocemos los que nos acompañan en nuestro planeta Tierra, pero es muy posible que existan también otros en otros lugares, aunque esto no lo hemos comprobado hasta el momento.
Dado que cumplimos con las características antes detalladas, los humanos nos consideramos parte de estos entes que tienen vida, y nos asumimos todos como seres vivos.
Existen en la Tierra distintos tipos de estos entes que llamamos vivos, con distintos niveles de complejidad, siendo una característica destacable el hecho de que a mayor complejidad y capacidad de adaptación dinámica, estos seres son capaces de interactuar con el medio con progresivos niveles de eficiencia y eficacia, y desarrollan sistemas muy elaborados que incluyen protocolos también progresivos de interacción adaptativa con el medio, y con los otros seres vivos, de proyecciones ilimitadas.
Hablamos de proyecciones porque presuponemos que la vida es un fenómeno progresivo que comienza con la aparición de seres que inicialmente tienen características muy simples y básicas, y que con el paso del tiempo en innumerables eventos de replicación, van adquiriendo más elaboración y complejidad, en un proceso que llamamos evolución.
Tampoco sabemos con exactitud cómo ocurre este proceso evolutivo, aunque tenemos teorías al respecto, unas más aceptadas que otras, siendo estas interrogantes campo abierto de progreso en cuanto a su conocimiento.
No sabemos el origen de la vida en la Tierra, aunque sí sabemos que los seres vivos que conocemos están estructuralmente constituídos por determinados elementos, los cuales son algunos, y sólo algunos, de todos los elementos que existen en el universo.
Sabemos que las formas de vida que conocemos requieren de la presencia de una (y/o más) gran fuente energética (nuestro sol), de agua (que consiste en moléculas constituídas por 2 de los elementos antes mencionados), y condiciones límites de temperatura, y protección de una excesiva exposición a determinadas frecuencias e intensidades de ondas electromagnéticas, entre otras posibles manifestaciones de la materia y la energía.
Muchos creemos que la aparición de vida, aún desconociendo su origen, es inevitable cuando las condiciones antes descritas se cumplen, pero siempre aparece la duda de si ello es sólo casualidad, o si hay algún grado de causalidad, menor o mayor.
(Esta última disquisición es de gran trascendencia, y por algún motivo genera gran inquietud entre muchos de quienes se preocupan de estos temas, llegando a su expresión más dramática cuando se oponen los conceptos de quienes se consideran evolucionistas versus los creacionistas, junto con interpretaciones intermedias que integran parcialidades de estas 2 posiciones).
No siendo posible abstraernos totalmente de la necesidad de avanzar en una definición de vida que incorpore en alguna medida la perspectiva humana de su análisis, quiero completar estas ideas preliminares con la siguiente reflexión:
Quienes sabemos que podemos preocuparnos de analizar el fenómeno de la vida somos los humanos.
No hay evidencia de que otros seres vivos o no vivos puedan desarrollar esta preocupación en estos términos humanos o en otros, por lo que sin poder negar de plano su existencia, asumimos que somos los humanos los únicos (hasta el momento) capaces de avanzar en esta comprensión.
Por qué lo hacemos, y qué característica (por ahora única entre los seres vivos que conocemos) nos permite hacerlo?
Los humanos hemos desarrollado el cerebro más elaborado de entre los seres vivos más complejos que conocemos, que son los mamíferos. Compartimos con ellos una enormidad de características, entre ellas gran parte del ADN, siendo los chimpancés quienes más se nos acercan, con cerca de un 99% igual en la secuencia de bases nitrogenadas.
Pese a ello, nuestro cerebro tiene una enormidad de mayor capacidad, complejidad y elaboración, que ese 1% de diferencia de la secuencia genética con los chimpancés, y con cualquier otro animal, por lo que es evidente que en este tema aún es mucho lo que no sabemos, incluída la necesidad de considerar que la secuencia de bases nitrogenadas pudiera no ser el único factor de potencialidad de desarrollo, y especialmente de inteligencia, que a su vez es la expresión más elevada de nuestra capacidad mental (mucho mayor que la de otros animales), y de nuestra conciencia y autoconciencia.
Pero entre lo que sí sabemos, está el hecho de que nuestro cerebro nos permite realizar una representación enormemente elaborada del mundo en que existimos, al punto que nos permite no sólo plantearnos las interrogantes antes descritas, como es la definición de la vida, sino que además nos permite modificar radicalmente nuestro habitat, (para bien y para mal), y además querer ser capaces de viajar fuera de nuestro planeta, hacia otros mundos, ojalá más novedosos, por lejanos que puedan estar situados, y donde podrían, ojalá, existir otras formas de vida, parecidas o no a nosotros.
Este conjunto de ideas acá expuestas ha surgido de una interacción en Twitter, a propósito de una definición de vida allí aludida que me pareció insuficiente (y que califiqué de pobre).
Constituye sólo una primera aproximación de mi parte a este tema, y se complementa con mi particular visión del mundo, la cual está disponible, entre otros sitios, en www.conductahumana.cl , y en animalopersona.blogspot.com/2014 , en 15 capítulos.
Espero poder seguir desarrollando este fascinante tema en futuros artículos.
Jorge Lizama León,
Santiago, julio, 2019.
lunes, febrero 25, 2019
Dioses y Demonios.
Hemos dicho que el cerebro humano funciona como una máquina de realidad virtual, y que es un representador del mundo y un constructor de conceptos y realidades. (www.conductahumana.cl capítulo 15, también en animalopersona.blogspot.com/2014 capítulo 15)
Muchas de las herramientas conceptuales que utilizamos para comunicarnos son en realidad constructos humanos, esto es, que no tienen existencia por sí mismos, y que nunca "existirían", ni siquiera en el mundo inmaterial, si alguien no los hubiera "inventado" o "creado".
De acuerdo a nuestra teoría de la conducta humana, cada persona tiene su propia visión del mundo, y esta visión parte por (o sea se basa en) el filtro afectivo y valórico que nos impone nuestro cerebro primario, sobre el cual tenemos poca capacidad de intervención.
Al mismo tiempo, tenemos poca conciencia de que el curso de nuestros pensamientos está en todo momento influenciado y modulado por este cerebro primario, al punto que funcionamos con la ilusión de que lo que pensamos y decidimos es en todo momento fruto de nuestro libre albedrío.
Hasta la época del renacimiento no hubo capacidad práctica (y si trató de asomar fue subyugada, anulada y/o eliminada) de reconocer la participación humana en la creación de estos constructos, al punto que aún hoy, para muchas personas no es importante (o conveniente) que se entienda que muchos de los elementos de la "realidad" son producto de nuestro cerebro humano y no tienen existencia previa a él.
Estos constructos se han concebido en las más diversas formas de interpretación del mundo, algunos con enorme éxito y presencia transversal en la gran mayoría de las sociedades, otros algo menos masivamente adoptados, y una gran enormidad que se disfrazan de no ser en absoluto constructos, y para mucha gente tienen la cualidad de ser "realmente" reales, o sea, tendrían la capacidad de existir por sí mismos, aún cuando no haya ningún humano que los piense y se refiera a ellos.
Estos constructos que no parecen constructos, son motivo de incesantes, apasionadas y eternas discusiones en las cuales no se arriba nunca o casi nunca a acuerdos o mínimos consensos, precisamente porque cada quien que plantea una posición está defendiendo SU propia idea de ese constructo, diferente de la de su interlocutor. O sea, no se pueden poner de acuerdo, entre otros motivos, porque si bien usan la misma palabra, en realidad no están hablando de lo mismo.
En la tradición cultural de la antiguedad aparecieron los dioses y demonios, como una forma de explicación para lo inexplicable (tormentas con rayos y truenos, inundaciones y sequías, guerras y pestes, etc), y la gran mayoría de la gente creía que todos estos dioses y/o demonios, tenían existencia material.
Incluso, en la mitología griega, se les asignaba una ubicación concreta, el monte Olimpo, desde donde regían los destinos del hombre (y la mujer), y desde donde podían trasladarse al territorio humano para tener con hombres y mujeres un contacto más cercano, debidamente transmutados en figuras de animales u otros elementos, para que no se descubriera su condición divina.
La cultura moderna en que nos ha tocado vivir ha ido limitando la cantidad de dioses y demonios, y en la práctica los ha reducido a dos o incluso a uno, que como moneda de dos caras tiene un lado bueno que nos favorece y otro que nos castiga.
Los humanos de hoy nos dividimos respecto de este tema, yo diría, en tres grupos fundamentales, sujetos a variaciones interpretativas, y estos son:
1. quienes no creen en absoluto que los dioses y/o demonios existan,
2. quienes creen que tienen existencia por sí mismos, (dentro de quienes se cuentan quienes piensan que Dios no sólo existe, sino que es el creador del universo, la tierra, la naturaleza, las plantas, los animales y los seres humanos),
3. el de los que tenemos dudas.
La gracia de los constructos humanos es que se caracterizan por tener grados variables de impermeabilidad al escrutinio "científico". Esto es, que no es fácil de demostrar ni su existencia ni su inexistencia, habiendo algunos constructos tan bien "creados", que la mayoría de los humanos dan por seguro que existen por sí mismos.
Citaré como ejemplos a varios, con la esperanza de que quienes lean este texto y se interesen en estos temas (que somos la inmensa minoría), puedan plantearse su análisis y discusión, aunque sólo sea al interior de su propia mente.
1. El bien y el mal. (Estas son entidades que para muchas personas existen por sí mismas, o sea, son anteriores al hombre).
2. Las personas buenas y las personas malas. (personas fundamentalmente influenciadas por el bien o por el mal).
3. Las leyes de la física.
4. Los genes.
5. La inteligencia.
6. La realidad.
7. El yo. (the self).
Estos ejemplos tienen distinto grado de impermeabilidad al escrutinio, y me parece que incluso esta característica varía en función de quien los analice, y de qué herramientas conceptuales y experiencia disponga, para llegar a conclusiones que pueden ser bastante diferentes de una persona a otra.
Como no pretendo tener respuestas definitivas para estos temas que me apasionan, los dejo aquí planteados, con la esperanza y el deseo de volver sobre ellos (y muchos otros), para su análisis y discusión al alero del avance de la investigación científica en las diversas y hermosas áreas que integran la neurociencia.
Jorge Lizama León.
Santiago, Febrero, 2019
domingo, diciembre 17, 2017
Un comentario sobre el libro "The Brain Defense", de Kevin Davis.
En este libro el periodista Kevin Davis realiza una investigación muy acuciosa que cuestiona varios de los presupuestos tradicionales sobre el libre albedrío y las responsabilidades legales que han imperado en los criterios que se usan en las cortes de justicia para determinar la culpabilidad y especialmente el justo castigo o pena (o eventualmente terapia o rehabilitación), que los acusados en que se encuentra daño orgánico cerebral, realmente merecen.
Todo ello en vista de un nuevo factor que asoma cada vez con más frecuencia en los juicios: el uso de datos neurocientíficos.
El comportamiento humano es el tema al cual he dedicado mi especial interés durante los últimos años, y por tanto rápidamente pude constatar la importancia de estar al tanto de los contenidos de este libro.
Con el avance de la tecnología disponible para estudiar el cerebro viviente, como son las imágenes funcionales de resonancia magnética (fMRI) y el barrido de positrones (PET scan), entre otros, nos encontramos al principio de una era en que se logrará, algún día, observar con todo detalle lo que está ocurriendo en un cerebro determinado, y si éste está sano (o "normal"), o patológico ("enfermo o anormal"), y si ésta distinción alcanza a constituir excusa legal total o parcial respecto de una determinada conducta.
Aún estamos bastante lejos de tener una capacidad de análisis cerebral funcional con gran detalle y precisión, y esto se ha demostrado así en las cortes de justicia, tal como Davis nos relata en su libro, donde numerosos expertos han destacado las limitaciones de la información disponible, por lo que no es posible aún explicar en base a ella el comportamiento específico de un acusado individual. Por el contrario, se ha llegado a instancias de abuso de esta tecnolología, pretendiendo usar argumentos neurocientíficos en el máximo número posible de casos, más allá de lo atingente que ello parezca.
No obstante lo anterior, la importancia del estudio cerebral no puede ser ignorada, pues se irá recurriendo a él cada vez más, y no sólo restringido al ambiente judicial.
Hasta ahora, el declarar a un acusado inimputable por razones de una alteración mental severa ha estado tradicionalmente restringido al ámbito siquiátrico, y sólo durante los últimos años se ha recurrido a la herramienta de presentar estudios orgánicos cerebrales para tratar de explicar una conducta criminal. Tal como ya he señalado, hasta ahora su incidencia en modificar resultados judiciales ha sido modesta, pero éste es sólo el principio.
En este libro, Kevin Davis realiza un análisis detallado del caso de Herbert Weinstein, un hombre ya mayor que en un arranque de furia durante una discusión, da muerte a su esposa. Ello sin haber tenido nunca antes una conducta violenta o agresiva con su familia, sino todo lo contrario. En estudios realizados a este imputado durante su juicio, se le descubre la existencia de un quiste enorme en el lóbulo frontal de su cerebro, lo cual podría haber tenido alguna participación en su capacidad de autocontrol, explicando hasta cierto punto su violenta reacción.
Aparte de este caso, el autor nos muestra todo un conjunto de evidencia creciente que está apareciendo referida a la Encefalopatía Traumática Crónica, una condición que afecta a quienes han sufrido repetidos golpes en el encéfalo, como es el caso de boxeadores y jugadores de fútbol americano. Esta condición ha sido analizada en vivo, y especialmente en estudios post mortem, pudiendo establecerse la existencia de un severo daño cerebral. Jugadores famosos que han incurrido en conductas violentas que los han hecho comparecer ante los tribunales, han mostrado importante daño cerebral que podría ser causal de un cambio drástico de su conducta.
Este libro de Kevin Davis es una contribución fundamental que nos permitirá tener presente este trascendente tema: la importancia de una disfunción cerebral orgánica como causa, o al menos como participante en provocar conductas violentas, y pone un signo de interrogación sobre el libre albedrío absoluto y la responsabilidad que puedan tener los imputados.
Mi interés en llegar a conocer a cabalidad los verdaderos determinantes de la conducta humana, respecto de lo cual he escrito ya varios capítulos y artículos, en español e inglés, y que pueden ser seguidos desde este blog, va por cierto más allá de lo que concierne al ámbito estrictamente judicial, pero sin duda el aporte de este autor con "The Brain Defense" es de suma relevancia, por todas sus implicancias, tanto presentes como futuras.
Felicitaciones a Kevin Davis por su trabajo!
Jorge Lizama León
Santiago, diciembre 2017
sábado, mayo 31, 2014
Reseña del libro "Biología de la Homosexualidad" de Jacques Balthazart.
martes, julio 16, 2013
Mistika del Mal. Reflexiones iniciales sobre estas muy interesantes Memorias.
Me ha sorprendido gratamente la profundidad del análisis que esta autora es capaz de hacer, en base a reflexiones que tienen tanto sustento racional como intuitivo, en una mezcla muy rica y aportadora.
Hace una crítica muy profunda a la sociedad chilena conservadora actual, al mismo tiempo que plantea interrogantes muy agudas sobre la interpretación de las tendencias sexuales y religiosas de las personas, entre otras. Nos explica la forma de vida que ha debido mantener, mostrando una imagen "de exportación" en su vida laboral, y la imposibilidad de exponer con transparencia y sinceridad cual es su verdadero ser y sentir, lo cual es probablemente, en mayor o menor grado, la realidad de todos nosotros los humanos, pero que en el caso de Mistika llega a elevados niveles de elaboración.
Aún no termino esta lectura, pero respecto de lo que he leído, debo decir que valoro intensamente las ideas expresadas, y recomiendo a todos encarecidamente su lectura. Pueden acceder a ellas través de la página http://mistikadelmal.net/Inicio.html
Jorge Lizama León
Julio 2013.
sábado, mayo 28, 2011
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sábado, mayo 21, 2011
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domingo, mayo 08, 2011
Tests de Inteligencia: Son tan Válidos?
sábado, enero 22, 2011
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lunes, enero 17, 2011
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domingo, enero 09, 2011
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martes, diciembre 28, 2010
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lunes, diciembre 13, 2010
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lunes, noviembre 01, 2010
Artículo Relacionado: Comparación de Daño: Alcohol Versus Heroína y Crack.
El alcohol es más dañino que la heroína y el crack si se considera de una manera combinada.
El perjuicio que causa al consumidor y a las personas que le rodean, según un estudio publicado en la revista médica The Lancet
.El informe, elaborado por dos ex asesores del gobierno británico,David Nutt y Leslie King, tiene por objetivo elaborar políticas estatales más eficaces para paliar el impacto social de sustancias adictivas, entre las que se incluyó también el tabaco.
Un estudio previo dirigido por Nutt en 2007 causó controversia al establecer nueve criterios principales de daño, desde el mal intrínseco de las drogas a los costes sanitarios que genera, cada uno de ellos con un mismo peso valorativo en la evaluación final.
Nueve de los criterios empleados en este estudio tuvieron que ver con el daño que una droga causa en el individuo, como muerte o pérdida de la percepción, y otros siete con los daños causados a otros, como conflictos en el entorno familiar y crimen.
Luego de organizar y medir los criterios, el alcohol obtuvo una puntuación de 72, seguido de la heroína, con 55 puntos y el crack con 54.
Algunas de las otras drogas incluidas en el estudio fueron la cocaína, que obtuvo 2 puntos, el tabaco, con 26 y la marihuana 20.
Los autores destacaron que las conclusiones del estudio respaldan las de trabajos previos realizados en el Reino Unido y Holanda, "confirmando que el actual sistema de clasificación de las drogas no se corresponde con las pruebas acerca del daño que causan".
miércoles, octubre 20, 2010
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domingo, octubre 10, 2010
Artículo Relacionado: Identifican Proteína relacionada con las Adicciones.Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid.
Se trata de la proteína del gen ANKK1, que también podría estar implicada en anomalías de procesos de aprendizaje y el desarrollo de problemas de conducta.
por EFE - 10/10/2010 - 12:52
El laboratorio de Neurociencias del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Doce de Octubre de Madrid, en colaboración el Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental -CIBERSAM-, ha descubierto la participación de una nueva proteína en la predisposición a las adicciones.
Según informó hoy la Comunidad de Madrid, se trata de la proteína del gen ANKK1, según los resultados de un estudio publicado en la revista 'Biological Psychiatry'.
En el estudio se demuestra que la nueva proteína, relacionada con el marcador genético TaqIA, se expresa en el sistema nervioso central adulto -tanto en humanos como en ratones- y durante el desarrollo neurológico.
El marcador genético TaqIA es el factor biológico más estudiado en la predisposición al alcoholismo y otras adicciones.
Según la doctora Janet Hoenicka, investigadora principal del estudio, "en el año 2004 se descubrió que este marcador estaba dentro del gen ANKK1 -y no dentro de DRD2 como se suponía- y hasta que se ha publicado nuestro trabajo nadie había descrito su funcionalidad, ni encontrado su proteína". Según los investigadores, en el estudio no sólo se ha identificado la nueva proteína, sino también su localización en el espacio y el tiempo. "Ahora sabemos que la proteína ANKK1 está en unas células cerebrales conocidas como astrogliales que están presentes no sólo en el cerebro adulto, sino también en el periodo embrionario. Estas células asumen un elevado número de funciones clave en la actividad nerviosa". Esto implica que ya en los primeros momentos del desarrollo del sistema nervioso central se podría estar comenzando a configurar la predisposición individual a diversas patologías multifactoriales de la conducta, "como son las adicciones a las sustancias de abuso o incluso a otros trastornos mentales".
La investigadora aclara que "el hallazgo de la proteína es la pieza que faltaba para una mejor comprensión de la relación entre el marcador de este gen y estos trastornos psiquiátricos asociados", y subraya que los resultados de la investigación abren un escenario novedoso para profundizar en el conocimiento de los mencionados trastornos. El Laboratorio de Neurociencias del Servicio de Psiquiatría del hospital Doce de Octubre desarrolla varias investigaciones centradas en la relación de esta nueva proteína con el sistema dopaminérgico en el cerebro. La dopamina es un neurotransmisor clave en los procesos de aprendizaje, psicosis, adicciones y personalidad, de forma especial en este último caso en el desarrollo de rasgos antisociales. También en esa línea y bajo la dirección del doctor Guillermo Ponce, investiga la implicación de la proteína ANKK1 con el sistema dopaminérgico en modelos animales de esquizofrenia y de conductas adictivas. Asimismo, en colaboración con la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, los profesionales de este laboratorio analizan la implicación de los genes ANKK1 y DRD2 en las anomalías de los procesos de aprendizaje como factores de riesgo para el desarrollo de problemas de la conducta.